Los vuelos del Colibrí
- María José Bejarano Salazar

- 20 dic 2021
- 3 min de lectura
La música comienza a sonar y los cuerpos empiezan a habitar de otra manera el espacio interno y externo. Un espacio interno que observamos con curiosidad para sentir qué trae hoy a la superficie, qué partes de nuestra vida saltan a la conciencia, al grupo, a la consigna. Un espacio externo que alberga, que recibe, que contiene para que podamos enfocarnos en nuestro movimiento, en hacer preguntas y responderlas con sensaciones, no con palabras.
En un momento inesperado, del flujo del movimiento surge una idea, un sentimiento, un recuerdo, el cual traemos a la consciencia y repercute así en un diálogo múltiple entre el cuerpo presente, la mente, la memoria, las palabras y lo innombrable. Ese gesto, sensación, idea sigue transformándose y transformando el movimiento, a la vez que el movimiento mismo va creando nuevas perspectivas, trayectorias, recorridos... Va creando un camino nuevo adentro nuestro y va encontrando salidas en nuestra forma de expresarnos.

"Esto no es sólo movimiento, ¿verdad?", pregunta hermosamente una de las participantes de los talleres de este año, quien ha descubierto en su sensibilidad los lugares adonde ha llegado el trabajo, pero aún no tiene palabras para explicar ese resonar. Ha podido sentir en carne propia la potencia de este tipo de encuentros donde miramos hacia adentro y también hacia afuera para encontrarnos en movimiento, en creación, sin palabras. Y así se va tejiendo un recorrido que suspende todos los conceptos para hacerlos carne, para ser experiencias que nutren nuestra forma de sentirnos.
"Esto no es sólo movimiento, ¿verdad?" - Seidy Sandí, residente de danza comunitaria de Los Santos.
Cerramos un año de trabajo que nos ha permitido atestiguar estas escenas sensibles, plenas de belleza. Un año donde hemos tenido la posibilidad de abrir espacios para sentir el cuerpo, reconocerle desde un lugar amoroso, crear con él desde la escucha y el cuidado. Espacios colectivos donde la otra persona no sea una amenaza sino un cómplice para transitar un espacio común que nos permita ser vulnerables. Espacios donde el cuerpo siga siendo un delicado espacio lleno de revelaciones. Espacios de juego en los que nos permitimos imaginar otras realidades y observar la que vivimos a diario.

"Me encantó este curso porque hay muy pocos espacios donde una puede ser una misma" - Ana Margory, residente de danza comunitaria de Los Santos.
Este año hemos recibido el regalo de atestiguar historias de vida, escenas de imaginación, tejidos de vínculos nuevos que ahora sostienen un colectivo, así como palabras muy profundas en respuesta a nuestra propuesta. Hemos podido contribuir para generar espacios de introspección, reflexión... espacios para "sentipensar" nuestras vidas internas, nuestros vínculos con otras personas y el entorno.
"Gracias por abrir el espacio para poder sentir esto... Nunca había podido sentarme a llorar por esto que dolió. Gracias por estar en tu corazón al guiar este taller" - Cindy Finley, participante del taller "el cuerpo. la casa. el entorno".

Es con profunda gratitud por estos regalos que despedimos el año. Rodeadas del fruto rojo del café de Los Santos, nosotras también recogemos nuestra cosecha, por lo sembrado, cuidado y brotado en nuestras conciencias, cuerpos, corazones y vínculos este año tan retador como generoso en momentos de crecimiento y aprendizaje.
Desde Proyecto Colibrí - Acompañamiento Creativo celebramos los logros que hemos podido desarrollar en colectivo con el apoyo de personas y organizaciones aliadas. Celebramos los nuevos sueños gestados en comunidad y que hoy dan sus frutos nutricios para aportar al buen vivir. ¡Les deseamos felices fiestas y un merecido descanso!
María José Bejarano Salazar
Directora - Proyecto Colibrí

Mujeres de Danza comunitaria - Los Santos
Mujeres UNCOSANTOS RL



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